"DE LOBOS, PLANTAS Y OTROS CONTAGIOS"

Adrián Edgardo Gómez González

Este proyecto aborda relaciones entre territorios que podrían parecer antagónicos, pero que en realidad son inseparables, arte y ciencia, realidad y mito, lo constatable y lo imposible. Con esta relación se busca tejer enlaces entre lo concreto y lo metafórico, para llegar a lo posible, siendo la constante una pregunta en relación a lo político, los juegos de poder, las imposiciones y colonizaciones del pensamiento. Asumiéndose la sociedad y sus conflictos como analogía de los procesos naturales y animales, en definitiva, una batalla por conquistar territorio, expandiéndose, enraizándose, aullando, contagiando.

Siendo este un proyecto que enlaza nociones religiosas, políticas, educativas, desde el presupuesto de que la historia en Colombia ha entretejido estos territorios en una relación de poderes, y que, en este complejo entramado (que demuestra los curiosos parecidos entre religión y política, dimensiones que se identifican en una plataforma del poder) se evidencia un conflicto territorial y de supervivencia, que no nos aleja de los procesos de ocupación y de expansión propios de los animales y de las plantas. Resulta más que coherente el Claustro de San Agustín, como espacio en el que, precisamente, han convivido religión, política y educación. Tal como lo cuenta su historia.

El Claustro de San Agustín está históricamente ligado a la iglesia de San Agustín. Ha sido la sede de varias entidades e instituciones militares, políticas y educativas. Incluso albergó al Batallón Auxiliar desde la creación del mismo en 1783.

El 23 de noviembre de 1809 Antonio Nariño es apresado en las instalaciones del Claustro. En 1828 se da la Conspiración Septembrina contra Simón Bolívar, y el edificio es ocupado por el Batallón Vargas. El Claustro, fue sede del Senado de la República y de instituciones como la Comandancia General de la Guardia Colombiana, del Estado Mayor del Ejército, de la Escuela Militar de Cadetes, del Cuartel de Artillería y del Batallón Guardia Presidencial. El 9 de abril de 1948 los participantes extranjeros de la IX Conferencia Panamericana buscan asilo diplomático en el Claustro ante la situación de orden público que genera El Bogotazo, en este momento, el Claustro era una guarnición militar, más exactamente la sede del Batallón Guardia Presidencial, desde la cual se enviaron tropas para defender a la Casa de Nariño y retomar el control de la Plaza de Bolívar y los sectores aledaños.

Todos estos sucesos que implican, encierro, enfrentamientos, movimientos políticos, violencia, atraviesan la presente propuesta a través de dos conjuntos instalativos, uno relacionado con lo animal, otro con lo vegetal, denominados “Lobo-sombra” y “Memorial”. Ambas dimensiones (animal y vegetal) se interrelacionan a través de la noción rizomática y de contagia, tomando como base los textos de Gilles Deleuze y Guattari. El primer conjunto instalativo (“Lobo-Sombra”) se ubicará en la Sala tipo del CSA, el segundo (“Memorial”) se compone de un conjunto de piezas que se colocarán en el espacio del patio. Para el abordaje de estos cruces arte-ciencia, atravesados fundamentalmente por lo biológico, se trabajará en el proyecto con la colaboración de profesionales pertenecientes a otros campos.

Primer conjunto instalativo “Lobo-sombra”. Ubicado en la Sala tipo del CSA

"no se puede ser un lobo, siempre se es ocho o diez, seis o siete lobos"..."lo importante en el devenir-lobo es la posición de masa" Gilles Deluze, Guattari “Mil Mesetas, Capitalismo y Esquizofrenia”

Este conjunto plantea, en primera instancia, una pregunta sobre el poder, como aquella tendencia presente cual fantasma en cada uno de nosotros, un poder siempre dispuesto a tomar vida y usar nuestro cuerpo destruyendo nuestra conciencia. El poder es el “Lobo Sombra”, un ente que extrae de toda persona su oscuridad interna y la exterioriza. Cuando no se posee el poder hay una humildad que no teme acusar y criticar al poderoso, pero cuando se alcanza, quien antes criticaba ahora no es autocrítico, y sucumbe a aquello que antes acusaba.

Esta propuesta se justifica en la necesidad de reflexionar en torno a las dinámicas del poder como una manifestación de nuestra naturaleza animal, desde analogías entre comportamientos humanos y animales, asumiendo el comportamiento humano como animalidad en sí misma, entendiendo la licantropía como un mito real dado que hay evidencias sociales que lo comprueban. Se analizan las performatividades políticas en tanto gestos, acciones corporales que buscan seducir, imponerse, haciendo énfasis en la voz, acentos, modulaciones, tonalidades, desde la revisión de discursos grabados (Políticos y religiosos) y de la relación de estos con sonidos de lobos, aullidos en manada, contagios. Análisis crítico de una masificación donde la conciencia individual desaparece a merced de la euforia colectiva, del contagio masivo, que convierte los cuerpos en “medios”.

Las reflexiones se sustentan en una teoría que se aplica y ejemplifica con líderes y gobernantes tanto políticos como religiosos, cruzando personajes de varias latitudes y épocas, de manera que el ejemplo colombiano dialoga con otros, se quiere sugerir que esta naturaleza no es única de un territorio específico ni de una época en determinada. Además de los ejemplos de figuras políticas que en este documento se presentan, se incorporarán otras relacionadas con la historia del Claustro, esto como parte de la preproducción del proyecto y en una investigación de los archivos de este lugar.

La teoría del Lobo-Sombra que sustenta este primer conjunto instalativo:

El "lobo-sombra" está siempre al acecho, su arma es la mordida política a través de la cual su sombra se propaga por contagio y se fortalece en la manada. El “Lobo-sombra” es un espectro autónomo, aunque sus contagios puedan diversificarse en varios modos de presencia, su esencia es una. El “Lobo-sombra” se vale de dos tipos humanos, el Macho Alfa (Líder por naturaleza) y el Mesiánico (Líder por venganza y por estrategia) Muerde a su elegido (víctima), y con la mordida la sombra penetra en su espíritu. El elegido (víctima), comienza entonces su metamorfosis, adopta ciertas actitudes, posturas, expresiones, modos de hablar (o de aullar) Siendo entonces un canal que multiplica el contagio a través de los aullidos espectrales (no percibidos conscientemente gracias a su frecuencia, pero sí penetrantes en los niveles del inconsciente y en el alma colectiva) y de la sombra no visible. Los discursos son lo que el oído consciente escucha, pero oculto en el discurso viaja un aullido hipnotizante, apoyado por la sombra que envenena y muerde, multiplicadora de la mordida política, es así que, repentinamente, un grupo de personas puede cambiar y caer en una suerte de posesión. La sombra del lobo husmea las masivas marchas, movimientos, grandes asambleas, donde el contagio de la manada domina lo individual. El “Lobo-sombra” busca precisamente a aquel individuo que prolongue su mordida sobre la muchedumbre.

En pocas palabras, aquello a lo que siempre hemos denominado “Poder”, es en realidad el “Lobo-sombra”. No es coincidencia que, gracias a nuestra certera intuición, aludamos al poder como un espectro, un ser autónomo que no dominamos, por esto la existencia de frases como “El poder corrompe”, “Lo perdió el poder”, “lo cambió el poder”. Siempre se parte, en esta propuesta, del principio de que la Bestia es la humanización de nuestra animalidad reprimida. La Bestia es la animalidad deformada en lo humano.

La propuesta amplía las nociones de lo animal e indaga en la idea del devenir planteada en “Mil Mesetas” por Deleuze y Guattari. Tomando las dimensiones de lo político, en relación a lo animal, así como los preceptos comunicativos que implican sobre todo formas de relación y de lenguaje (políticas y religiosas) que finalmente determinan el contagio fundamental entre lo humano y lo animal. Lo político es la animalidad sublimada. Responde al impulso básico de delimitar territorio, pero cambiando la orina por el discurso. Es entonces una animalidad adornada por pensamientos y simbologías. Pero cuando la tensión política llega a su punto máximo, se devela la animalidad pura, las pieles se erizan, los hombros se retraen, surgen las actitudes retadoras, y podrían haber empujones, zarpazos y hasta mordidas.

En esta propuesta se mezclan elementos reales con ficticios. A través de archivos históricos y reinterpretaciones de los mismos se presenta una investigación que muestra el contagio donde la sombra del lobo vive en lo humano, donde lo animal deviene realidad social, política. Esto a través de una instalación que sugiere la puesta en escena de un estudio que vincula: biología, criminalística, revisiones de archivo, obras plásticas y performances. A través de piezas realizadas por mí, y otras compartidas con artistas invitados en diálogo con el proyecto.

A través de diferentes situaciones políticas, religiosas y figuras sociales, así como de hechos históricos colectivos movidos por una misteriosa euforia, intento demostrar la hipótesis de la manada dada por el contagio de lo que sería una “mordida política”, “mordida discursiva”, “mordida social”, diferentes mordidas que provocan un tránsito y un despertar de lo animal en lo humano. La licantropía, tal como se conoce, es una manera de simbolizar un hecho que es real pero que no es fácilmente detectable.

Se asume una relación con el laboratorio en lo museográfico (En un enlace entre lo ficticio y lo real, el arte y la ciencia) y en el proceso mismo de la muestra.

Este espacio del “Lobo-Sombra” se compone de dos ejes:

1- Instalación: Consistente en dos montajes, uno conformado por muebles con objetos y elementos orgánicos, el otro por mesas de luz con imágenes de archivo en acetatos que llevan anotaciones donde se señalan las actitudes individuales (figuras políticas) y grupales que demuestran el carácter de manada, la presencia del lobo sombra y las señales de comportamiento que develan al lobo en el humano. También se presentan imágenes cercanas de los rostros de gobernantes, líderes políticos y religiosos, así como detalles donde las expresiones son semejantes a las de los lobos, se incluyen pistas sonoras, en las que se mezclan aullidos de lobos con voces de discursos dados por políticos de diferentes épocas y lugares. El orden y la estructura jerárquica, se mantienen por medio de vocalizaciones (ladridos, gruñidos y, por supuesto, aullidos), olores, expresiones faciales y posturas de dominio o de sumisión.

Segundo conjunto instalativo. “Memorial”. Ubicado en el Patio

El poder en todas sus expresiones y específicamente en cuanto al dominio colonizador ha estado también acompañado de genocidios forestales e imposición de árboles foráneos que no dejarían crecer a aquellos propios de la tierra invadida. Una de las operaciones colonizadoras de los españoles fue la tala indiscriminada de plantas autóctonas de la isla, y la siembra de coníferos, pinos cuyas ramas caídas al suelo, no dejaban crecer otra vegetación, de la misma manera en que la religión católica impedía el crecimiento de cualquier otro tipo de creencia, sepultando las que existieron, en coherencia con el exterminio de indios oriundos de la isla, y con la represión y esclavitud a la que serían sometidos los negros violentamente arrancados de sus tierras africanas y trasplantados a otras en las que debían sepultar sus creencias bajo la sombra de una religión conífera a los pies de la cual no podría existir ninguna otra.

Los pueblos Bantúes originarios de la región de los lagos al este de África Ecuatorial emigraron hacia otras regiones para escapar de los embate de los pueblos hamitas, al cruzar el continente una de sus oleadas migratorias se esparció en el área de forestas tropicales y sabanas que se extendía hasta el estuario del río Congo y las partes altas de los ríos Cunene, Cubango, Cuito, Chobe y Kassai. Entre esos grupos estaban los ancestros de los Africanos de Cuba y América, quienes se radicaron en la región costera de lo que corresponde aproximadamente con la Angola de hoy, desde el estuario del río Congo hasta casi llegar a la desembocadura del río Kwanza, y en un pequeño territorio junto al estuario que abarcaba la franja del actual Zaire con salida al Atlántico y al enclave de Cabinda, así como una porción de la costa de lo que posteriormente fuera el Congo Brazzaville. Esas comunidades dieron vida a una serie de formaciones estatales, las cuales, con el paso del tiempo, se fundieron bajo una autoridad central, la del Manikongo. La tradición oral BaKonga nombre genérico de los Bantúes que se establecieron en ésta zona, cuenta diferentes historias de la formación de su reino. Una afirma que 9 de los sobrinos del Manikongo abandonaron el clan de su tío y cruzaron el río Zaire para asentarse en tierras ribereñas, fundando los 9 clanes descendientes directos del monarca. Otra en cambio dice que Mtinu Wene, el primer manikongo, después de mucho guerrear, logró asentarse al sur del río Congo. Entonces distribuyó las tierras conquistadas entre sus mejores capitanes, que eran 9, número sagrado para éstos pueblos. En el momento en que recibían su legado real, cada uno de ellos describiría su lealtad al rey y sus hazañas dando cuenta de sus cualidades como tierra, como naturaleza y como vegetación, destacándose en este sentido crecimientos rastreros, a manera de enredaderas, trepadoras, muy diferentes al tipo de árbol que nos han dicho que debemos ser, árboles enraizados en puntos definidos, fuertes, de crecimientos en ascensión, todas características que definen además una estructura de pensamiento occidental, eurocentrista, masculino, rígido, un crecimiento que busca el cielo, pero estos 9 capitanes congos plantean modos de crecimiento diferentes.

- Soy Ndumbu a Nzinga, planta trepadora que se enrolla en espiral. Mis ramas se anudan alrededor del país.

-Yo soy Manianga, el que está sentado. Me siento en la silla y en la esfera. Yo he hecho nacer los mvembas.

-Yo soy Nanga el cojo, pero voy muy lejos. Las piedras de mi estufa son cabezas de hombres. Mi cuchara de comer es la espina de un gran pez.

-Yo soy el jefe Makunku, aquel que todo lo derrumba. Yo acometí a los ndembos, a los tambores más poderosos. Que no venga nadie a molestarme ni con el timbal ngongie ni con el tambor ngoma.

-Yo soy Ngimbi, aquel que hace crecer abundantemente todo lo que nutre y alimenta. Las madiadias o falsas cañas de azúcar que se cortan por la mañana, al mediodía nuevamente se mecen al sol.

-Yo soy Mbenza, aquel que rompe que corta que hiende. No corto las cabezas de los ratones sino las de los hombres.

-Yo soy Mpudi a Nzinga, un gran pez, pero además un halcón que, pese al fuego, caza encima de la hierba en llamas.

-Yo soy Mboma Ndongo, la serpiente jiboia que deja huellas a su paso. Se arrastra por todo el Congo, por Loango. Madre que hace bien a todos los otros Clanes.

-Yo soy Makaba, el que reparte las tierras, pero las leyes de esas tierras quedan en mis manos, en mi poder.

Relaciono entonces nociones comunes a la agricultura y a la colonización, tales como: trasplantar, introducir, arrancar de raíz, etc. Desde la perspectiva de entender los actos de exterminio colonizadores como genocidios no solo físicos, en tanto corporales, sino también genocidios de identidad, en tanto culturales.

Integramos además la relación propuesta claramente por Deleuze y Guattari en Mil mesetas. Capitalismo y Esquizofrenia, en cuanto al tipo de conocimiento arbóreo, raicilla, la contraposición entre el conocimiento impuesto y sembrado como el árbol de raíz única, y de crecimiento ascendiente, vertical, y otros tipos de crecimientos, múltiples, de bulbos, rizomáticos.

Este conjunto instalativo se posibilita gracias a una colaboración entre Adrián Gómez (artista plástico) y Carlos Barrios Salazar (Ingeniero Forestal) consistente en una instalación conformada por una estructura semejante a un sarcófago, con la forma de una silueta humana, este sarcófago-cuerpo de tierra y servirá de sembrado en el que se plantaran semillas de propias de zonas tropicales húmedas, y de territorios de América. Clavada sobre esta tierra una cruz de madera, aludiendo a una sombra se marca una silueta de la cruz desde su base, extendiéndose por toda la tierra hasta los pies del sarcófago-cuerpo, el interior de esta cruz estará tapizado por ramas de pino, de las que no dejan crecer ninguna otra planta. La pieza es interactiva, se invita al público a colaborar intentando que germinen las semillas, echando agua, usando elementos que estarán dispuestos junto a la instalación.

El diseño del sarcófago cuerpo recuerda también un barco, dado que del desenraizamiento sufrido por los futuros esclavos comenzó en un barco negrero, en el que eran transportados a tierras extrañas.

Jornadas de Performances (Espacio Zona 1):

El lobo es un animal social y jerárquico. Sin estas características no sería posible su existencia.

Acciones y performances: Individuales y en enlace con otros artistas en los que, de manera accional, se evidencia esta relación humano-animal presente en lo político. Gracias a estas acciones la muestra funcionará como un laboratorio dinámico los días en que dure la exposición. La primera jornada de acciones se realizará durante la inauguración, luego se hará una jornada por semana durante el tiempo de la muestra,  Algunos invitados (animales) son:

 Nadia Granados  

 Fernado Pertuz

 Rafael Méndez

Dioscórides Pérez

Fecha: 
6 de Marzo de 2017 to 31 de Marzo de 2017